ALZA DE PRECIOS GENERA RIESGOS PARA LOS COMERCIANTES

Como una consecuencia de los cambios generados por la pandemia global, desde hace meses se han notado a nivel mundial subidas muy notorias de precios en algunos productos. Entre los que de manera especial afectan a la industria ferretera es sin duda el acero el que de manera mas directa nos impacta, empezando con el acero en varillas para la construcción, hierro en formas, tubería de acero, alambres, etc., muchos de ellos afectando la canasta de precios de la construcción.   Según fuentes de la Cámara de Industria de Guatemala, en promedio la tonelada de acero pasó de US$ 670 la tonelada a US$ 800 en el transcurso del año 2020.  

El acero es lo que se llama un “commodity” por lo que su precio se define en el mercado global.  Los precios del acero en el mundo están relacionados íntimamente con lo que sucede en China, ya que en este país se produce y se consume mas de la mitad del acero del mundo, lo que impacta directamente en los precios del mismo y de las materias primas que se utilizan en su fabricación.  Actualmente el ritmo de recuperación de la economía china después de la pandemia ha incentivado la producción de acero y por consiguiente un aumento en la demanda de materias primas.  En el 2020 el mineral de hierro subió su precio un 33%, el coque (combustible de carbono usado en la fundición de acero y otros metales) un 42% y la chatarra un 29%.  

Otro factor importantísimo que afecta a nuestra industria es el caso del transporte de carga marítima y aérea, que presentó una caída en sus operaciones debido a las restricciones adoptadas en puertos y aeropuertos del mundo para mitigar el impacto del COVID-19. Sin embargo, aunque cayó el volumen de carga y el precio del petróleo, aumentó el costo de los fletes.  Las tarifas marítimas desde China a los Estados Unidos costa este, han sufrido 7 subidas consecutivas desde junio del 2020 llegando hasta US$ 4,500 por contenedor mientras las tarifas a la costa oeste han tenido un incremento del 160% en el período.  En el caso de Guatemala, costo del embarque de un contenedor desde Asia a Guatemala rondaba los US$ 3 mil mientras que actualmente llega a ser hasta de US$ 8 mil, y a pesar de esto no hay disponibilidad de equipo.

Los análisis concuerdan que esta alza en las tarifas de los fletes se ha producido en gran medida como consecuencia de la práctica del Blank Sailing, adoptada en el 2020 en el marco de la pandemia, generando alzas inmoderadas a nivel mundial. ¿Y qué es el Blank Sailing?, resulta que un operador de servicios navieros puede por diversos factores, decidir cancelar la escala de un barco en un determinado puerto, región o incluso ruta entera de su recorrido.  Cuando eso sucede el puerto o región afectados sufrirán el llamado Blank Sailing, es decir, que durante esa semana, quincena o mes (dependiendo de la frecuencia del servicio de línea) dicha zona no tendrá un buque para descargar o cargar los correspondientes fletes.  Durante la pandemia esta práctica se ha generalizado lo que ha provocado el alza de las tarifas de los fletes.  Otro factor ha sido la gran concentración del transporte de carga en las grandes alianzas navieras, en este momento tres de las alianzas han aumentado su participación combinada de más del 84%.  Las tarifas que muestran un mayor incremento son las de la ruta del Asia a los puertos de la costa del pacífico. 

Para el caso del transporte aéreo de carga las altas tarifas marítimas y las demoras están haciendo que algunos importadores opten por una mayor velocidad de la carga aérea, lo que inevitablemente incide en el aumento de las tarifas.  Como dato curioso, hasta agosto del 2020, el volumen de carga aérea mundial mostraba una caída del 17.2% pero un aumento interanual en los ingresos del 37% gracias a las tarifas que fueron un 65% más altas que en el 2019.

Para nosotros los comerciantes, estas alzas inmoderadas y súbitas traen como consecuencia subida de precios en los productos que tienen que ver con el acero, los metales en general y por supuesto los que sufren la incidencia de los fletes para llegar a nuestro mercado.  No es de extrañar que los grandes distribuidores o fabricantes que están continuamente expuestos a los retos que conllevan estas situaciones y por ende se enteran inmediatamente de los cambios en los costos de los productos, insumos o servicios, reaccionen y traten de ajustar sus precios para reflejar la nueva realidad, y los que no lo hacen, se juegan la lotería  de vender sus inventarios a precios a los que no podrán  reponer, lo mismo sucede con los comerciantes que vendemos al menudeo, tenemos que monitorear constantemente los costos de manera que no caigamos en esa trampa de vender debajo de nuestro costo de reposición.  Igualmente peligroso puede ser llenarse de inventario a precios altos en el caso de darse una estabilización y hasta baja de los costos como podría suceder.   

Hay que estar atentos y en contacto con nuestros proveedores en todo momento tratando de entender que todos estamos en el negocio para el largo plazo y una buena comunicación  y el tener claro lo que sucede en el mercado es lo más sano para mantenernos de manera sana y productiva en nuestra actividad comercial.

              Fuentes