CREENCIAS * ESFUERZO = RESULTADO

LA PARTE ELEMENTAL EN EL LOGRO DE METAS QUE POCOS SABEN.

¿Te has preguntado por qué no logras hacer de manera consistente los cambios en tu vida a pesar de que quieres lograrlo y puedes hacerlo?   La respuesta te la puedo resumir en esta frase de Anthony Robbins: “Las creencias de lo que somos y lo que podemos hacer, determina precisamente lo que podemos ser.”

Todos tenemos creencias en cada una de las esferas de nuestra vida y estas creencias dirigen en automático nuestra vida y determinan nuestros resultados.  Así que la pregunta no es si tienes creencias, la pregunta correcta es ¿Qué tipo de creencias tienes? ¿Tienes creencias que te imposibilitan o que te capacitan? Si quieres descubrirlo, sigue leyendo.  

La manera más rápida de identificar si tienes creencias limitantes o empoderadoras son tus resultados.  En las áreas de tu vida en la que de manera consistente y de forma fluida eres más próspero, productivo y feliz; refleja que tienes creencias empoderadoras.  Por el contrario, en esas áreas de tu vida en que con frecuencia te encuentras esforzándote por mejorar tus resultados sin lograr avances significativos o sostenidos, reflejan la existencia de creencias limitantes que te anclan a ese resultado.

Es a esta realidad es a la que me refiero con mi fórmula:

Creencias * esfuerzo = Resultado

Si una creencia limitante equivale a 0 y la multiplicas por un alto esfuerzo, sin importar que éste sea 10, 100 o 1,000; de igual manera el resultado siempre será 0.  Es decir 0 * 100 = 0.

Por el contrario, si una creencia empoderadora equivale a 1, ésta siempre reflejará en el resultado el esfuerzo por el cual se multiplique.  Es decir 1*100 = 100.

He aquí la importancia de tomar un tiempo para descubrir qué tipo de creencias rigen hoy por hoy tu vida pues tus resultados no cambiarán por fuerza de voluntad o esfuerzo, sino por un cambio de creencia, pues incluso esa creencia influye de manera directa en el esfuerzo y perseverancia que pones en ese objetivo.  Déjame ilustrártelo con un ejemplo con el que probablemente puedas sentirte relacionado directa o indirectamente.   

Hace un par de años asistí a un seminario de inteligencia financiera donde habíamos al menos unos 500 participantes.  En ese seminario el conferencista pidió a la audiencia que levantara la mano quién había soñado con poner su propio negocio.  Al menos el 90% de las personas levantaron la mano y lo hicieron muy entusiasmadas. Luego preguntó, quiénes de estas personas realmente habían emprendido un negocio. El salón enmudeció y bajaron muchas manos, quedando arriba tal vez solamente un 30%.  De la misma manera siguió haciendo un par de preguntas más hasta que de las 500 personas, solamente 2 quedaron con la mano arriba.

En tu entorno seguramente has conocido personas que te han comentado que sueñan con poner su negocio propio pero no lo hacen a pesar de que es claramente evidente que pueden hacerlo, que están muy bien capacitadas, que con esfuerzo pueden conseguir los recursos y que además gozan de muy buenas ideas. Sin embargo, de alguna manera, encuentran la razón/excusa perfecta que les hace creer que él o ella no lo podrá lograr limitándoles de perseverar o incluso empezar. 

¿Te suena familiar? Esto muchas veces no es tema de pereza o incluso de baja autoestima, sino de creencias limitantes respecto al dinero, a la seguridad financiera, al merecimiento, entre otras. Creencias que nos plantean pensamientos recurrentes como: no puedo, he fracasado antes, no tengo lo necesario, solo puedo tener éxito si tengo contactos, solo puedo emprender si dispongo de un gran capital, no es el momento oportuno… 

Estas creencias limitantes son tan frecuentes en el medio que incluso podemos encontrar variedad de frases que hacen alusión a ellas volviéndolas parte de nuestra cultura en la que crecemos.  Por ejemplo: “Es mejor pájaro en mano que mil volando” (invitándonos a permanecer en la zona de confort), “La tercera es la vencida” (invitándonos a rendirnos temprano cuando ningún gran logro se ha alcanzado sin perseverar hasta el éxito) ,“el dinero es la raíz de todos los problemas” (invitándonos a dejar de soñar a ser y tener más), entre muchas otras. 

Puede que a este punto ya hayas identificado en qué áreas de tu vida puedes estar teniendo creencias empoderadoras que te capacitan y mueven hacia el logro de tus sueños, y en qué áreas puedes estar teniendo creencias limitantes que frenan tu crecimiento y desarrollo de tu potencial. Si es así, has logrado el primer paso, tomar consciencia.

Ahora te estarás preguntando, ¿puedo hacer algo al respecto? Y la respuesta es sí.  De hecho, no solo puedes, sino que debes hacer algo al respecto para dejar de sufrir y pasar a crear tu vida.  Las creencias han sido implantadas en nuestro subconsciente de manera accidentada y no planificada.  Es decir, esas creencias fueron producto de las experiencias e interacciones que has tenido a lo largo de tu vida, pero ninguna fue implantada de manera intencional con un fin definido.

Entonces, ¿Cómo puedes hacer un cambio de creencias? Aquí te dejo algunas acciones que puedes tomar:

Tomar consciencia de qué creencia limitante te está afectando.

Reta esa creencia cuestionándola hasta darte cuenta que es una percepción, no una realidad.

Establece cuál es la creencia que quieres construir en su lugar.

Repítete constantemente a lo largo del día y de los días esa nueva creencia que quieres implantar. Ej. “yo no soy el problema, yo soy a solución”, “yo soy disciplinado cuando sé lo que quiero”. La repetición es uno de los medios más efectivos para construir nuevas creencias.

Identificar el tipo de creencias que tenemos y diseñar intencionalmente las que necesitamos es parte fundamental en la consecución de cualquier logro, es por eso que este proceso forma parte de mi método de entrenamiento y coaching para ayudar a las personas a lograr metas en menos tiempo, con menos recursos y mayor sensación de plenitud.

Deja de sufrir y crea tu vida.