Tendencias Febrero 2020

¡VIVES O EXISTES, TÚ DECIDES!

Hemos oído hablar en muchas ocasiones de la zona de comodidad, de la importancia de salir de la misma para alcanzar nuestras metas, conquistar nuestros sueños, hacer crecer nuestros negocios o, incluso poder ser felices, pero ¿Qué hay fuera de la zona de comodidad?

 

Salir de aquello que nos resulta cómodo, cambiar las actitudes que nos permiten lograr lo que nos proponemos, se dice fácil, pero, enfrentar un cambio es complicado, sobre todo, si se trata de cambios internos, por ello, es importante que sepamos si vale la pena salir de ese espacio de seguridad y, si lo que está fuera del mismo es mejor de lo que hasta ahora hemos vivido.

 

Si lo vemos a nivel de nuestros pensamientos, nuestra zona de comodidad no es más que la forma en que siempre pensamos las cosas, es, por ejemplo, el conjunto de pensamientos negativos que, a su vez, nos llevan al miedo y parálisis cuando un negocio o proyecto no sale como esperábamos y que, nos aleja de intentar de nuevo, nos desmotiva y decepciona. Fuera de esos pensamientos negativos y saliendo de la comodidad de estos, nos encontraremos con la posibilidad de aprender del fracaso, de analizar el camino que debemos seguir y, de volver a intentar de nuevo, esta vez con la experiencia del error, por consecuencia, de forma más inteligente y acertada.

 

Encontrar esa posibilidad de aprendizaje es lo que podemos ver fuera de la comodidad, esto, debido a que nuestra mente tiene paralelamente a la comodidad, lo que podemos llamar una zona de crecimiento, el lugar donde con claridad sabemos lo que debemos hacer para poder crecer, es donde está escrito el camino para desarrollar y hacer realidad nuestros sueños. Es en esta zona, donde alcanzamos la talla necesaria para ser maduros y, entender los retos desde la perspectiva correcta, estando en esta zona, no hay un límite en el crecimiento, creceremos hasta donde nosotros decidamos.

 

Pero ¿A qué nos referimos al hablar de crecer?

 

Partamos de la idea que solo lo que está vivo crece, podríamos hablar de muchas cosas en este mundo que existen, pero no tienen vida, las piedras, los escritorios, las herramientas y materiales de construcción existen, son una realidad, pero no tienen vida, por lo tanto, no pueden crecer. Crece aquello que de alguna forma tiene un movimiento, esto significa que lo que tiene vida aumenta su tamaño, ocupa más espacio, exige un lugar mayor, entendido esto, ahora es importante que aceptemos la relación que existe entre el movimiento y la vida, aun los árboles y las plantas, a quienes podríamos considerar estáticos, tienen un movimiento interno, a nivel celular y molecular, porque están vivos, ese movimiento interno asociado a la vida es lo que hace que una planta pueda crecer.

 

Tus sueños no están vivos, a menos que tú los pongas en movimiento a través de tu vida, es decir, no puedes ponerles movimiento si no vives, la persona que solo existe, es aquella que se ha acomodado para no exponerse al fracaso pero, por consecuencia se priva del éxito, es quien no quiere sentirse evidenciado ante la impotencia de sus caídas, pero se niega así mismo la posibilidad de ponerse de pie, quien está cómodo no puede crecer, porque solo existe y, sus sueños están sentenciados a ser ideas sin vida, excelentes iniciativas que nunca verán la luz porque no existe nadie que les ponga en movimiento a través de una vida con significado.

 

Aprende de tus errores, disfruta lo bueno, busca la lección detrás del fracaso, abraza tus momentos presentes, deja atrás el pasado llevando contigo las lecciones del mismo, eso es vivir y estar en movimiento, es la única forma de ponerle vida a los sueños, vivir no nos exonera del fracaso, nos lleva a aprender de él, vivir no nos exonera de la vergüenza, ni de las pérdidas, pero nos lleva a crecer de tal forma que nuestros sueños no existirán sólo en nuestra mente, se convertirán en realidades que podamos llegar a tocar y que, a la vez, serán la base para seguir creciendo, una vez hemos salido de la comodidad  y, hemos entrado a la zona de crecimiento, el único límite es el riesgo de volver a acomodarnos.

 

Y tú… ¿Estás dispuesto a vivir o, simplemente seguirás existiendo?