INNOVACIÓN… ¿UNA PALABRA DE MODA?

 

En los últimos años, hemos venido escuchando cada vez más y más la palabra “innovación” en títulos de libros, en conferencias dictadas por gurús de la gerencia, en carreras universitarias, etc.  Pero, ¿a qué se debe que con más frecuencia los expertos nos recomiendan acoger la “innovación” en nuestra empresa? ¿Será que simplemente es el tema de moda o realmente es una forma de asegurar la sostenibilidad de nuestra empresa en el tiempo?

Podemos encontrar en la historia empresarial alrededor del mundo, casos de empresas que han fracasado aún después de haber estado operando de manera estable por bastantes años.  Cuando sus propietarios y gerentes pensaban que ya conocían el mercado y su contexto lo suficiente y que eso les garantizaba su sostenibilidad, cayeron en decadencia.  Ejemplos de esta situación son empresas como Kodak, Blockbuster, Panamerican Airlines, Sony Ericsson, entre muchas más.  ¿Qué fue lo que sucedió a estas empresas? ¿Por qué sus directivos no fueron capaces de identificar la necesidad de cambiar aspectos como su enfoque estratégico, sus productos o sus procesos para adaptarse a sus necesidades?

Todo ser humano es creativo por naturaleza, a través del tiempo y dependiendo de la naturaleza de las actividades a las que se dedica para ganarse la vida, puede aumentar su capacidad creativa o disminuirla, sin embargo, aunque se crea que que en algún momento la creatividad ha desaparecido en el cerebro de una persona, ésta se encuentra ahí dormida, esperando la oportunidad para despertar y salir a hacer de las suyas.  Una empresa cuya dirección posee un estilo autocrático no fomentará, ni permitirá que sus colaboradores usen la creatividad en la solución de los problemas que se les presentan diariamente.  Por el contrario, una dirección que posee liderazgo y además, un estilo para dirigir que es incluyente, propiciará un ambiente de trabajo en donde a los empleados que propongan soluciones creativas a los problemas de la empresa, así como a aquéllos que presenten nuevas ideas que apoyen el crecimiento de la misma, se les premiará y se les valorará dentro de la empresa.  Un gerente que no acoge e incentiva la creatividad e iniciativa de sus colaboradores en la empresa que dirige, la está condenando a su desaparición.  Esta actitud es típica de un gerente que ya tuvo éxito con algunas prácticas aplicadas en la empresa y no desea hacer cambios porque tiene miedo a perder el control.  Dice: “¿Por qué cambiar algo que está funcionando bien?”.  La realidad es que todas las empresas pueden y deben innovar.  En general, no hay ningún sector que necesite la innovación más que otro.  Pareciera, sin embargo, que las empresas que se dedican a la tecnología de consumo y a la biotecnología necesitan innovar de manera más rápida y eficiente, debido al alto grado de competencia que hay en estos sectores. 

Ahora bien, ¿qué relación hay entre la creatividad y la innovación?  La creatividad es la capacidad humana para generar ideas imaginativas sobre un objetivo determinado.  La innovación, por otro lado, es un proceso capaz de convertir una buena idea en un producto que sea valorado por un público determinado que pueda atraer más ganancias para la empresa.  La innovación es una fuente de competitividad que genera valor a través de la eficiencia y la diferenciación.  La innovación en la empresa es la respuesta a un entorno competitivo. 

Se debe tener cuidado cuando se toma la decisión de innovar en la empresa, pues se puede caer en el error de simplemente pedir a los colaboradores que propongan ideas novedosas cuando éstas surjan o que, incluso, las pongan en práctica libremente.  Esta práctica puede fomentar el desorden, la pérdida de tiempo, de esfuerzo y de dinero, lo cual puede llevar a los directivos a pensar, equivocadamente, que la innovación no funciona. 

¿Qué necesita entonces una empresa para poder innovar?  Para poder aprovechar las bondades de la innovación en la empresa, su gerente debe ser un líder, que está dispuesto a correr riesgos, que promueva la mejora continua en todos los procesos, pero, además, debe definir, establecer y mantener un proceso de innovación por medio del cual se va a promover, a planificar, a ejecutar, a controlar y a mejorar el mismo.  Debe también definir cómo el proceso de innovación va a apoyar y a interactuar con los demás procesos de la organización, de tal forma, que les dé un soporte efectivo a las iniciativas de innovación que se generen en los distintos procesos.  Todas las propuestas innovadoras deberían ser analizadas bajo criterios específicos que permitan identificar aquéllas que agreguen más valor a la empresa, además de que sean factibles y viables.  Debe proveer a la empresa de gente talentosa, colaborativa, con diversidad de pensamiento y debe asignar a líderes de proyecto capacitados para que puedan guiar a un equipo de trabajo en el desarrollo de la idea innovadora y su puesta en marcha.  Debe asegurar la provisión de los recursos para mantener el proceso de innovación operando continua y eficientemente.  Algunas prácticas que se recomienda para fomentar la innovación en la organización son:

  • Permitir que las personas le dediquen tiempo y energía a la innovación.
  • Contar con espacios creativos con la atmósfera adecuada para pensar diferente.
  • Promover que exista tiempo para pensar e investigar sobre el futuro de la empresa.
  • Eventos que estimulen la creatividad y la curiosidad de la gente. 
  • Dotar a los innovadores de recursos para desarrollar las mejores ideas.

 

Integrando al sistema de gestión de la organización las prácticas arriba descritas, la organización podrá aprovechar los frutos de la innovación: sostenibilidad en el tiempo, colaboradores motivados que promueven los cambios, clima organizacional armonioso, en fin, será una empresa lista para reinventarse en cuanto se presenta una oportunidad.